FairCoin 2: Revisión de una de las criptomonedas más prometedoras

El 18 de julio de 2017 -a las 18:07 CET-, todas las monedas creadas con FairCoin 1 fueron transferidas de la antigua blockchain (cadena de bloques) a una nueva. Un año después, la blockchain de FairCoin 2 ha estado funcionando de manera estable bajo la nueva Proof of Cooperation (Prueba de Cooperación). Se han creado 173.823 bloques y se han realizado 17.300 transacciones con esta innovadora tecnología, que no sólo está funcionando mejor que Bitcoin y la mayoría de los altcoins, sino que también requiere menos energía para permitir transacciones rápidas y seguras, y que además aplica y redistribuye una comisión muy baja, con el fin de garantizar unas operaciones sin contratiempos y seguras. Se ha construido con un claro valor en mente: superar las diferencias económicas a nivel regional y mundial, permitiendo los intercambios comerciales y las transacciones comerciales dentro del marco de una economía justa.

Vamos a dar un paseo por su evolución.

 

Bitcoin: La llegada del dinero descentralizado

El primer software de blockchain se creó en 2009: se lanzó un protocolo de código abierto llamado Bitcoin. Simplemente copiando el código, adaptando unas pocas líneas y distribuyendo monedas bajo varios nombres, se crearon muchas otras altcoins (monedas alternativas a Bitcoin). Esto abrió una puerta que realmente permitía hackear el mundo financiero -aunque estaba, básicamente, bajo el control de las pocas personas que integraban el mundo de las criptos-.

Estas criptomonedas permiten crear y almacenar valor fuera del control de cualquier Gobierno o Banco Central. En un entorno descentralizado e incorruptible como el que proporciona la blockchain, ningún Gobierno las emite o las respalda, ni tampoco puede controlar su valor. Estos aspectos están en manos de la comunidad que haya detrás de cada criptomoneda. Por tanto, decidimos que este era el tipo de dinero que necesitábamos para poner en marcha un nuevo sistema económico global.

Los primeros FairCoin fueron creados por un desarrollador anónimo que preminó 50 millones de unidades y las distribuyó gratuitamente entre las personas que lo solicitaron en una web. Posteriormente, este creador abandonó el proyecto y FairCoop se "apropió" del mismo, decidiendo utilizar esta moneda como medio de pago para su nuevo ecosistema, y haciéndose con más de 10 millones de FairCoin.

 

FairCoop y FairCoin 1

En el campo del dinero descentralizado, también existía la posibilidad de elegir entre dos tipos de criptomonedas, según el sistema bajo el que funcionaran. La nuestra fue una de las opciones más ecológicas en aquel momento.

Cuando decidimos utilizar FairCoin para nuestro nuevo proyecto económico, todas las criptomonedas funcionaban bajo dos algoritmos diferentes:

- Proof of Work (PoW): las recompensas las reciben principalmente quienes tienen mayor capacidad de computación para resolver los algoritmos necesarios para crear nuevos bloques (validación de transacciones o emisión de nuevas monedas). A esto se le llamó "minería" y, como se puede deducir, otorga ventaja a aquellos con más solvencia para disponer de grandes equipos. 

- Proof of Stake (PoS): la resolución de un algoritmo premia a quienes tienen ahorros. A esto se le llamó "mintado" y, aunque sigue dando ventaja a quienes poseen más monedas, no incentiva a la gente a competir por ser el primero en resolverlos, por lo que no hay necesidad de tener muchos ordenadores funcionando todo el día. Conclusión: no necesita utilizar tantos recursos como el sistema anterior. 

FairCoin 1 fue un híbrido entre los sistemas PoW y PoS. En esta primera versión se crearon algunas monedas más, pero queríamos ir más allá, así que nos decidimos por una innovación diferente del típico proceso de minado y mintado seguido por Bitcoin y otras altcoins.

 

FairCoin 2 y PoC: Un sistema de blockchain único

Teniendo una criptomoneda descentralizada y siendo una de las más ecológicas, comenzamos a implementar un algoritmo de consenso único desarrollado para FairCoin: nuestra innovadora Poof of Cooperation (PoC), que nos lleva a la actual FairCoin 2. A partir de ese momento, la asamblea general de FairCoop decidió que no se emitirían más monedas. La cadena de bloques sólo necesitaría, desde entonces, algunos CVN's (nodos de validación) para crear bloques y validar las transacciones. El resultado fue una moneda con las siguientes características:

1. Consume unos recursos mínimos: 

FairCoin 2 requiere mucha menos energía que otras criptomonedas, a la vez que garantiza transacciones más rápidas. Con la Proof of Cooperation ya no se requieren procesos de minería con un alto coste energético. La blockchain sólo necesita 20 ordenadores normales o pequeños para funcionar. 

En estos momentos, el consumo de energía en la red de FairCoin es insignificante. Un total de 20-30 CVNs hacen posible el funcionamiento de la cadena de bloques (validan las transacciones de forma rápida y efectiva), consumiendo sólo unos 300 vatios al año en total, menos de lo que consume un hogar de 4 personas durante el mismo período. Esto no es mucho comparado con el promedio de Bitcoin de ~300 Megawatios que necesitan los ASICs mineros que elaboran complejos algoritmos para cada transacción.

Por tanto, podemos decir que FairCoin es ahora mismo la criptomoneda más ecológica y resistente. 

2. Se rige por un sistema cooperativo:

En lugar de competir para resolver un difícil rompecabezas con el fin de validar los bloques, los CVNs cooperan en un sistema circular. La PoC no favorece a las personas más ricas, como la PoW y la PoS. Los operadores de CVN sólo reciben una tasa muy pequeña para evitar el spam y para cubrir una parte de los costes de la electricidad y la conexión a Internet. Digamos que la gente que mantiene la blockchain lo hace pensando en el bien común y no para obtener un beneficio personal. Como aquí también entra en juego la confianza, cualquier persona que quiera actuar como operador de CVN debe, por descontado, presentar su propuesta a la asamblea general de FairCoop.

 

FairCoin vs criptos especulativas

Además de ser ecológica y cooperativa, FairCoin está fundamentalmente ligada a una comunidad altamente comprometida con un objetivo común muy específico. A diferencia de la mayoría de criptomonedas -que son capitalizadas por una burbuja de blockchain en desarrollo- FairCoin tiene un valor relacionado con una economía productiva real, proporcionada por la red de nodos locales de FairCoop en numerosos paises del mundo.

Incluso si nadie tiene el control sobre una criptomoneda (o ya no serían descentralizadas), nuestro objetivo final es que FairCoin sea utilizada principalmente dentro del ecosistema de FairCoop, por personas que apoyan sus valores en la búsqueda de un sistema socioeconómico más justo. En este sentido, vale la pena decir que sólo alrededor del 10% de todos los FairCoin están en el mercado libre -es decir, pueden estar en manos de personas no directamente relacionadas con FairCoop-.

Esto supone que el valor que se le otorga está en gran medida en manos de la comunidad que la apoya que, mediante decisiones de la asamblea general, se encarga de asegurar su estabilidad, proporcionando a un tipo de cambio fijo, no sujeto a las fluctuaciones del mercado libre.

 

Una criptomoneda para un uso real

Ya existen numerosos lugares en todo el mundo donde se pueden comprar productos y contratar servicios cotidianos con FairCoin, como puedes ver en nuestro directorio y en nuestro mercado online. Consideramos que el crecimiento de la aceptación de esta moneda como medio de pago será un logro importante para la construcción de vidas independientes y autogestionadas para todas las personas y comunidades que se quieran sumar. 

Docenas de cooperativas, plataformas en línea, bares, restaurantes, simples comerciantes y proveedores de servicios aceptan y utilizan FairCoin en todo el mundo.

 

Nuestra herramienta para un círculo económico justo

FairCoin está pensada para ser la herramienta central sobre la que construir un círculo económico justo y autogestionado. Debido a que es principalmente una comunidad activa de personas con objetivos comunes la que está detrás de FairCoin, no necesitamos preocuparnos tanto por el mercado especulativo mencionado anteriormente, sino que necesitamos concentrar nuestros esfuerzos en la creación de una economía circular real que pueda satisfacer nuestras necesidades básicas fuera del control del dinero fiat. Esperamos poder complementar a muchas otras monedas locales y sociales (proporcionándoles un ámbito de acción más amplio del que abarcan, fuera del capitalismo) para abordar este deseado paso hacia un sistema postcapitalista.

 

Nadie está diciendo que esto vaya a ser fácil, pero pensamos que vale la pena el esfuerzo.

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