Otra vez el Black Friday!!!!

Black Friday. Danzando al son del marketing

Autor: Pílikum

Hoy es un día en el que podemos comprar a precios increibles cualquier tipo de productos de todo el mundo... ¿No es una gran oportunidad? Pero ¿pueden esas gangas hacer que nos olvidemos de las consecuencias de nuestras compras? Yo diría: Precios baratos, no gracias! Preferimos precios y salarios justos, para construir un comercio justo. 

La tradición de celebrar una jornada con los mayores descuentos del año después del Día de Acción de Gracias, originada en Estados Unidos, se ha extendido a muchos países de todo el mundo. Y cualquiera puede acceder a un montón de grandes ofertas a través de la mayoría de las plataformas online. Durante años, millones de personas han esperado con impaciencia la llegada del famoso Black Friday, movidos por la falsa impresión de que se trata de una oportunidad única para "ahorrar" algo de dinero. Pero, al final, esto no es más que otro truco de la maquinaria capitalista para hacernos bailar al ritmo que ella marca, como dóciles marionetas.

La opción de comprar en una fecha fija o perderte la gran oportunidad, combinada con una fuerte campaña publicitaria dirigida a "todo tipo" de gente, la proximidad de las navidades -con sus regalitos-, la "necesidad" de tener algo mejor que lo que tiene mi vecino, el deseo de ser "el más" moderno o "el más" guay... Estos elementos se combinan con otros para elaborar la receta que compone el cebo.

El marketing alrededor de este día es muy "heavy", de forma que se convierte en algo que todo el mundo conoce, y la percepción que genera es que "no te lo puedes perder". Se convierte en un lugar común. ¿Cómo lo vas a dejar pasar? No es tanto una cuestión de que la gente sea ilusa o esté equivocada, lo que pasa es que hay un sistema manipulador muy complejo que genera la impresión de falsas necesidades, capaz de convertir a muchas personas en consumidores incansables. Pero podemos empezar a romper con este ciclo destructivo si nos unimos y nos ayudamos mutuamente, actuando como comunidad en vez de hacerlo como rebaño.

Aparte de todo lo relacionado con la manipulación de los consumidores, lo que yo quería resaltar es el hecho de que el principal incentivo de este día para comprar sean los precios bajos. ¿Por qué consentimos una sociedad que hace que los precios bajos nos hagan comprar cosas y que, además, eso se considere algo normal e incluso algo genial!  ¿No crees que nos debería mover la necesidad, o tal vez el placer que nos produzca un producto determinado, más que el precio o el placer de la compra en sí?

  • Un producto con un precio excesivamente bajo será probablemente el resultado de un proceso de producción explotador.
  • Comprar barato porque no tienes recursos sugiere que deberíamos centrar la crítica y la resistencia en las desigualdades en el reparto de la riqueza.
  • Comprar productos que no necesitas o que no son sostenibles es una acción auto destructiva.

Todo esto debería hacernos pensar quién es nuestro verdadero oponente (definitivamente, no es el que se quiere pelear con nosotros por conseguir la mayor ganga) y, a partir de ahí, cómo vamos a planear y construir un mundo mejor, con normas y valores completamente diferentes.  ¿Te has preguntado alguna vez cómo valorarías personalmente lo que compras o lo que vendes,  sin considerar los valores de referencia a los que estamos acostumbrados (oferta-demanda-ganancias)? Vamos a darle un giro completo a esta situación y a encontrar el precio justo para cada cosa en cada momento, en vez de dejarnos cegar por el resplandor de unos beneficios sin sentido: lo que no es bueno para el resto de la los seres vivos o para el planeta, no es bueno para nadie.

No olvides que el dinero no es más que nuestra herramienta, algo cuyo valor determinamos nosotros, y que podemos utilizarla como decidamos hacerlo. Hay demasiadas reglas y hábitos absurdos que se han convertido en rutinas incuestionables en la vida diaria. Podemos seguir con dichas rutinas, bailando al son de los que las marcan, o podemos aportar nuevas ideas y crear unas normas nuevas y diferentes que sean mejores para todos. 

 

 

Este Black Friday ¡cambia de color! 

Autor: Isa

Vamos a poner algunos colores diferentes a nuestros días. Y si quieres un día negro, haz que el negro esté en los balances de las personas que están siendo castigadas por las tendencias neoliberales. Construyamos algo diferente para quienes quieren hacer del mundo un lugar mejor y para aquellos que favorecen la solidaridad y la cooperación sobre la competencia. Muchos de ellos sólo están tratando de escalar la cadena, así que, si vais a comprar esta vez, no compréis a las multinacionales que nos oprimen, ¡comprad un comercio justo! Y si es con dinero justo, ¡incluso mejor!

¡Oh,cielos! ¡Vuelven el Viernes Negro, el Ciberlunes y la Semana Fantástica más larga del año,que dura hasta Navidad! ¡Ay! ¡Horror! Llega el bombardeo mediático: ¡¡Navidad, Navidá!! La gente se agolpa hasta lisiarse ante las puertas de los grandes almacenes (¡oh, cielos!)  ¿Que el consumo así es insostenible? ¡Qué importa!, hay que impulsar los balances ante el cierre de año, ¡pasarlos de rojo a negro!... Y ¿qué hacer para combatir esta lacra que enguye cada vez más nuestros menguados recursos propios y planetarios?

Yo tengo mi propia propuesta para que este viernes y los días siguientes, hasta las fiestas consumistas por antonomasia, sean de acción contracultural y regeneradora.  ¿Quieres conocerla? Pues bien, yo me sumo "a mi manera"... como dice la canción, jeje. También quiero que los número pasen a negros en las empresas, pero... no en todas. De hecho, ahí tenéis mi propuesta: ¡los viernes de colores!

¡Viernes Verde! y aprovecho el furor consumista que me rodea para visitar y conocer empresas verdes, ver qué ofrecen y si se han sumado a la locura o no. Si no se han sumado, les doy puntos. Prefiero aquellas empresas que son apañadas de precio todo el año, y no ésas que aprovechan para hacer malabares con los precios. Siempre encuentro posibles regalos que me gustan para mí, ésta o aquella persona... y aprovecho (¡que las cosas más apañaícas, se agotan antes!).

El Sábado, Domingo ó Lunes Negros... ¡No! ¡Roji-negros! Esos días busco en el FairMarket aquellas empresas que ofrecen productos de las regiones que están siendo más atacadas por el neoliberalismo rampante que nos acecha. Es el momento de comprar ropa de Ekojin, la cooperativa kurda de mujeres, o aceite de coco de Colombia ... Exquisitos y delicados productos que gustarán mucho aquí y aportarán mucha allá.

O el Viernes Pink. Ese es el de tirarse en el sofá con una infusión y una buena pelicula, música, un libro...

¿Te he convencido? Espero que te sumes a los días de colores; y contigo, y cada vez con más gente, conseguiremos juntas ir cambiando esta mentalidad consumista poco a poco ¡y sin tregua! Compremos utopía estos días, ¡¡compremos El Buen Fin, de verdad!!

Aviso: estos productos tienen tan buena vibración y calidad que ya no querrás volver a la locura de los centros comerciales en todo el año. 

 

Volvemos a lo que importa

Autor: Eda

Falta menos de un mes para Navidad y, como la mayoría de la gente, probablemente te estés preguntando qué regalo puedes comprar para tu familia y tus amigos. Pero ¿qué pasa si no compras nada? ¿O si, al menos, les das algo diferente; algo no material?

Las flores se marchitan, los juguetes se rompen y, seamos honestos, la mayoría de los niños tienen acceso a un gran número de ellos. Das chocolatinas y a ti también te dan chocolatinas... ¡Qué intercambio tan provechoso! Pero ¿alguna vez has pensado las dramáticas consecuencias que tienen estas tradiciones en el medio ambiente? Se derrochan toneladas de papel de regalo, lo que compras a menudo va en envoltorios o paquetes navideños especiales, hay plástico alrededor de cada juguete... Luces eléctricas se encienden en todas las ventanas para mostrar la decoración tan bonita que has comprado: cuanto más brille tu casa, mejor.  ¿Y por qué no optar por el minimalismo este año y buscar alternativas ecológicas?

  • Puedes, por ejemplo, ofrecer a tus hijos un viaje inolvidable, invitar a tu pareja a un buen restaurante, regalar a tu sobrino entradas para ver en concierto a su grupo local favorito y enviar a tu madre un vale para gastar en una tienda libre de residuos (zero waste shop). Estoy segura de que no puedes recordar todos los regalos que te han hecho en Navidad, pero sí recuerdas cada uno de los buenos momentos que has pasado con tu gente querida, las risas, las galletas que cocina tu abuela todos los años... Y te acuerdas de estas cosas porque son las que realmente importan. Pasa tiempo con aquellos a los que amas y no lo emplees en ganar dinero para comprarles algo caro.
  • Pero, si todavía no quieres unirte a tu familia con las manos vacías en Navidad, aún quedan alternativas, como: comprar juguetes hechos de madera, adquirir algo en una tienda de segunda mano o en una de cero residuos... En lugar de comprar papel de regalo, que se va a romper y a tirar unos días después, puedes usar papel viejo, quizá dibujando algo en él para hacerlo más bonito, o incluso envolver tu regalo con alguna linda bufanda que se vaya a reutilizar.
  • En algunos países se tiene por tradición decorar una ventana de la casa durante el periodo de Adviento (Windows of Advent). Si en tu vecindario o en tu pueblo también ponéis iluminación exterior, una idea sería reunir a la comunidad y, en vez de tener las luces de todas las casas encendidas todos los días, puede iluminarse una casa cada día durante los 25 que dura. Y, cada día, todos los vecinos podrán pasarse por la casa a la que le toque para disfrutar de la decoración y compartir un café o una infusión y algunos dulces de Navidad con otros. Si en el lugar en el que vives aún no se comparte el "alumbrado", ¿por qué no propones que se haga este año y que cada noche se encienda sólo en una vivienda? ¡El medio ambiente te lo agradecerá!

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